los aplausos de la crítica extranjera
«Ostentando una filmación inventiva y un intachable sensibilidad para el diálogo, Turistas no debiese tener problemas en que le estampen su pasaporte en los territorios hispanoparlantes ni para que los festivales le den la bienvenida a este visitante chileno» (Variety).
Variety (Estados Unidos)
Por Jay Weissberg / Febrero 2009 / Texto original.
Luego de divertirse en la caja de arena urbana de Play, el segundo trabajo de la la realizadora y guionista Alicia Scherson lleva la ciudad al campo en Turistas, un viaje escrito con suma habilidad en el que los protagonistas aprenden a abrirse a sí mismos y a su entorno natural. Trabajando a partir del concepto de que la sociedad tiende a deshacerse de las cosas antes de llegar a entender su uso, Scherson se concentra en una mujer indecisa que está definiendo qué es lo que realmente quiere. Ostentando una filmación inventiva y un intachable sensibilidad para el diálogo, Turistas no debiese tener problemas en que le estampen su pasaporte en los territorios hispanoparlantes ni para que los festivales le den la bienvenida a este visitante chileno.
La bioquímica Carla (Aline Kuppenheim) mantiene una relación pasivo-agresiva con su marido Joel (Marcelo Alonso), ejemplificada en el viaje a un lugar de vacaciones, durante el cual ella casualmente comenta que se ha realizado un aborto. Cuando Carla hace un alto en un bosque, Joel se larga, dejándola abandonada. Haciendo dedo de vuelta a Santiago, conoce al estudiante noruego Urlik (Diego Noguera), quien convence a la mujer de 37 años a que acampen en un parque nacional cercano.
Los primeros planos de plantas, insectos y agua llenan la pantalla y enfatizan las simbióticas relaciones de la Naturaleza; algo por completo ausente en el peculiar despliegue de residentes humanos que atienden a los turistas. Carla lidia con una vida instatisfactoria, mientras Ulrik está aún menos seguro sobre quién quiere ser. Aunque el diálogo de Scherson está bosquejado a la perfección, su estructura suele resbalar, y la directora parece indecisa sobre cuánto integrar a Ulrik al escenario central de la película. Subyace la sensación de que Carla (y, por implicación, la humanidad) destruye las cosas antes de llegar a usarlas en su totalidad –su matrimonio, por supuesto, además de una guitarra que quema en una fogata en el bosque–, y las referencias a una carretera en construcción junto al parque e incluso el ozono en riesgo refuerzan la idea de una sociedad veloz para destruir lo que tiene, sin considerar su real valor. Afortunadamente, Scherson es demasiado sutil como escritora para dejar al final todo atado, y aunque el último cuarto se siente casi tan disperso como sus personajes, mantiene la complejidad y contradicciones de Carla sin poner en riesgo la historia.
Los actores están uniformemente excelentes, y Kuppenheim (Play) se merece el mayor elogio. El traspaso a cine del video de definición es intachable; por suerte, sin esa frialdad digital que muy frecuentemente arruina las filmaciones en exteriores. Destaca especialmente el grandioso sonido, que captura el crujir vibrante de la naturaleza, precedido por la suave cacofonía de la música inicial.
Hollywood Reporter (Estados Unidos)
Por Neil Young / Febrero 2009 / Texto original.
La bióloga devenida cineasta Alicia Scherson presenta un cautivante rango de especímenes para nuestra inspección en su modestamente encantadora Turistas, la esperada sucesora a cargo de la chilena de 34 años para Play. Ese calma historia de amor en Santiago ganó premios en festivales de Tribeca a Montreal, de Karlovy Vary a Kawaguchi. Del mismo modo, Turistas se registrará en numerosos destinos alrededor del circuito de festivales.
Aunque pueda ser, quizás, demasiado sencilla para la distribución artística en el actual sombrío clima económico, sus imágenes soleadas y atmósfera encendida ofrecen un oportuno escapismo. “Escapar de todo” es lo que exactamente tienen en mente Carla (Kuppenheim) y Joel (Alonso) –una pareja urbana de treintañeros tardíos– cuando la película comienza, mientras conducen a un resort costero. Pero una inesperada revelación de Carla deja a Joel en un colapso emocional, exponiendo el malestar creciente de la relación. Joel, molesto, se larga, y deja a su esposa abandonada a un lado del camino. Ella hace dedo, y luego de enganchar impulsivamente con un mochilero noruego veinteañero, Ulrik (Noguera), termina en el parque nacional Siete Tazas. Buscando una dirección en este cruce existencial, la siempre dubitativa Carla (que suele responder preguntas con “sí… no… no sé”) encuentra guía e inspiración en los numerosos habitantes del parque.
De hecho, Scherson y su heroína parecen igual de arrebatadas con los árboles, pájaros e insectos de la reserva natural: hay más de una sombra a Terrence Malick en numerosas tomas de bichos plumíferos o escamosos que van a lo suyo entre ramas y pozos de piedra. Reasociándose con Scherson luego de Play, el experimentado director de fotografía Ricardo de Angelis trabaja quietas maravillas con un vívido video digital de alta definición. Otro de los reconvocados es la editora Soledad Salfate, quien destaca con un par de diestras secuencias (una que involucra el montaje de una carpa, la otra con el descubrimiento que hace Carla de una carretera en construcción) que ejemplifican el chispeante tipo de humor de la película.
Aunque, quizás, un poco larga, y, discutiblemente, un toque demasiado delicada para ciertos paladares, Turistas –prima sudamericana de la alemana Windows on Monday, de Ulrich Koehler– logra crear, sostener y desarrollar quietamente su propio pequeño mundo, uno en el que somos tanto los turistas del filme como los personajes principales. Para esa conquista es crucial Kuppenheim, quien ya tuvo un clave papel secundario en Play y aquí ocupa suavemente el centro de la atención. Convierte lo que fácilmente podría haber sido un personaje frustrante o molesto en una presencia intrigante y, finalmente, empática, guiándonos ágilmente a través de los viajes externos e internos de Clara.
Time Out (Inglaterra)
Por David Jenkins / Texto original.
[...] Siguieron dos de los mejores filmes nuevos, ambos en competencia y con directoras mujeres. El primero fue una relajada y encantadora road-movie chilena llamada Turistas, de Alicia Scherson. Recordaba tanto a La ardilla roja, de Julio Medem, como a Old joy, de Kelly Richards, en su retrato bucólico de una ansiosa mujer de mediana edad, a quien su esposo abandona camino a sus vacaciones en el campo, pero que decide viajar de todos modos, acompañada de un mochilero noruego para instalarse en un camping cercano. Con su colorido reparto de personajes, un estilo agudo de filmación (el acual acoge un par de bromas tipo Tati) y una hermosa y texturada interpretación central de Aline Kuppenheim, éste es, en general, un trabajo estupendo.
8 de Octubre de 2009 a las 9:27 am
Este comentario es para Aline, para felicitarte. Ojalá sigas en esta senda de cine, tienes la altura para hacerlo, espero con ansias la película, un tema que las mujeres entenderemos completamente. ¿Cuántas de nosotras y cuántas veces en nuestra vida, hemos viajado de copiloto con un hombre al lado, sin saber qué camino tomar? No te acordarías nunca de mí, te conocí pequeñita. Un gran saludo a Mariana, tu madre, y mucho éxito.
8 de Octubre de 2009 a las 9:33 am
Este comentario es para la Directora. Excelente, ya me parecía hora de que salieramos del pasado, de tortuosos caminos de dictadura, diferencias sociales, y tantos otros temas que ya hemos escuchado tnato y que están integrados a nuestra piel. Yo como tu, pongo a la naturaleza como la gran sanadora, sin ser alternativa ni fanática, creo que ahí está impasible mirándonos mientrás nos contorsionamos en desvarios insanos de progreso. Ya era hora que alguien tomara la realidad abismante de naturaleza extrema y hermosa que tenemos en este rincón del mundo y la uniera con el profundo mundo interior presente en los habitantes de este liliputiense país que quiere ser Gulliver. Excelente tema, actual, importante, te felicito!! hay mucho más que decir. Exito, gracias por tomar caminos diferentes que nos abren senderos de cambio.