elogios de la crítica chilena
18 de Octubre de 2009 | Artículo de prensa«Se advierte una mirada sensible que descubre bellezas insospechadas en seres humanos, lugares y espacios [...]. Lo suyo es el drama delicado, más profundo que vociferante, más íntimo que social» (Ana Josefa Silva, La Segunda).
«No puede negarse el encanto de Turistas. Es leve en su trama y sin embargo avanza, con una tensión algo inasible y apoyada en un humor sutil» (Ernesto Ayala, “Artes y Letras” de El Mercurio).
«Acierta en el ambiente distanciado, en el nihilismo de los dramas» (Lídice Varas, La Nación Domingo).
«El cine de Alicia Scherson, que no por nada estudió biología, escudriña a los seres vivos, a veces por la ciudad, como en Play, y ahora a campo abierto» (Antonio Martínez, “Wikén”).
«Turistas transcurre en el bosque, pero añora la ciudad. Sus personajes se aíslan, pero buscan el contacto. Y la película que les contiene parece liviana y simple, pero no lo es». (Daniel Villalobos, La Tercera).
Es casi unánime la alabanza de la crítica chilena hacia Turistas. Tal como antes en su muestra extranjera, la segunda película de Alicia Scherson ha sido valorada por los profesionales de la crítica cinematográfica local como un trabajo que confirma a la directora en rasgos autorales propios y profundos, y que afirma una mano de técnica irreprochable. Asimismo, la interpretación de Aline Kuppenheim como Carla ha sido considerada clave para el buen rumbo de la historia. Según Antonio Martínez (“Wikén”, El Mercurio), «lo de Aline Kuppenheim es una gran actuación para un personaje con ramificaciones en películas anteriores, porque hay algo universal en esa clase de personas que deben superar la desolación, las lágrimas y el brillo oscuro y misterioso de las mujeres tristes [...]. Carla es un tipo de mujer chilena y esa es la gran especie y enigma de una película que vaga por el laberinto femenino y por sus viejos y queridos tercios: la independencia del macho, el llamado de la maternidad, la compañía de la neurosis o la libertad de la soledad».
En ese mismo diario, en el cuerpo “Artes y Letras”, el crítico Ernesto Ayala apuesta por la larga vida del cine de Scherson: «Es difícil negar que Turistas representa un gran avance respecto de Play. La distancia de su mirada ya no es sinónimo de frialdad ni de ganas de tener onda. Hay más refinamiento y calidez en la manera de acercarse a sus personajes. Hay riesgo en la forma en que utiliza a la naturaleza como contrapunto al marco mental urbano en que sus personajes parecen anclados. Hay una interesante resolución visual en más de un segmento. Su oficio se ve muy lejos de la improvisación o desprolijidad que parecen dominar parte de los estrenos nacionales. Uno puede especular que en su siguiente película avanzará más en conocer a su protagonista, en darle más fuerza y motivación o, por el contrario, hacer de su pasividad el eje central de su conflicto. Con Turistas, por cierto, dan ganas de ver cómo sigue su trabajo».
El domingo, en la sección de Cultura de La Tercera, Pablo Marín concluyó que «a la hora de los balances, ni la ausencia de énfasis dramáticos ni las pautas inhabituales de la comunicación (que pasan la cuenta en el último tramo) pueden obviar lo que con su frescura y novedad ofrece el conjunto: un set de personajes con espacio para ser ellos mismos, instalados en un mundo que no habíamos visto y que, de formas atípicas, no son al final lo que fueron al principio». El comentario del mismo día en La Nación reprochó lo que Lídice Varas consideró la ambigüedad «de una historia sin mucha historia, que no toca los problemas, aunque estén, que no se adentra en los protagonistas, aunque los dibuja», si bien destacó que «la cinta es conciente de sus elementos, es una película muy bien pensada, cada plano y elemento del relato es un dato para la causa para que el espectador entienda el cuento detrás de la historia».
Como toda obra creativa, Turistas se ha abierto al debate de opiniones contrastantes, si bien las impresiones negativas han sido las mínimas. Leopoldo Muñoz, en Las Últimas Noticias, reprocha lo que llama el «reduccionismo» de los personajes masculinos, «que mezcla la comicidad con el patetismo [...] y fortalecen el feminista discurso en que los hombres huyen, son falsos como pelo teñido u olvidados ídolos pop devenidos en “patasnegras” de camping». Daniel Villalobos, en cambio, destacó en su comentario en La Tercera precisamente el hecho de que el guión «esquiva los clichés de rigor: esta no es la historia de un romance, ni una road-movie ni una fábula de redención-y-crecimiento [...]. Desde el corazón del parque se escucha el fragor de la construcción de la autopista: allá afuera la vida sigue y la naturaleza puede ser un campo de juego para el experimento (la relación con Ulrik, la observación de insectos y animales) pero ya no es un espacio para habitar o para establecerse. Eso puede ser uno de los aspectos más sugerentes del conjunto: Turistas transcurre en el bosque, pero añora la ciudad. Sus personajes se aíslan, pero buscan el contacto. Y la película que les contiene parece liviana y simple, pero no lo es».
*Puedes revisar la cobertura de prensa y crítica a Turistas en nuestro archivo Flickr.
Sin ruido estudió cine. Casi encerrada. Ha hecho dos largometrajes, elogiados por la crítica internacional. Sin estridencia, en sus películas derriba estereotipos y en silencio también compró los derechos de una historia poco difundida del escritor chileno muerto en Barcelona, que planea estrenar a fines de 2010. 














